El ojo seco se ha convertido en uno de los problemas visuales con mayor incidencia en el siglo XXI. Aunque las lágrimas artificiales y otros tratamientos habituales ayudan a aliviar los síntomas, su efecto suele ser limitado y requiere aplicaciones repetidas a lo largo del día, lo que puede resultar poco práctico para muchos pacientes.
Investigadores de Barraquer crean un sistema de liberación continua de lágrimas artificiales
El innovador sistema, creado junto al Icmab-CSIC, permite humectar la superficie ocular de forma continuada y ya ha superado su primer estudio en humanos
El ojo seco es uno de los problemas oculares que más crece en el mundo. FOTO: Unsplash
Con el objetivo de desarrollar soluciones más eficaces y cómodas, un equipo investigador del Centro de Oftalmología Barraquer, en colaboración con el Institut de Ciència de Materials de Barcelona (ICMAB-CSIC), ha diseñado un dispositivo médico capaz de liberar lágrimas artificiales de forma sostenida durante varias horas.
El dispositivo, elaborado con materiales biocompatibles, está pensado para colocarse en el saco conjuntival inferior y permitir una hidratación continua de la superficie ocular, reduciendo así la necesidad de aplicar colirios con tanta frecuencia, según ha explicado el Centro de Oftalmología Barraquer.
En el marco del desarrollo de esta tecnología, el Centro de Oftalmología Barraquer ha llevado a cabo el primer estudio en humanos con voluntarios sanos, una fase clave para evaluar su seguridad y tolerancia inicial. Los resultados han confirmado que el dispositivo es seguro, confortable y bien tolerado.
Actualmente, el proyecto se encuentra en una fase avanzada de desarrollo (Fase 2), centrada en evaluar su eficacia en pacientes con ojo seco, optimizar los procesos de fabricación y avanzar en los procedimientos regulatorios necesarios para su futura aplicación clínica.
Este avance refuerza la apuesta de Barraquer por la innovación en salud ocular y podría convertirse en una alternativa más cómoda y eficaz para el tratamiento de una patología que afecta a un número creciente de personas.
El ojo seco se produce cuando el ojo no genera suficiente lágrima o cuando esta se evapora con demasiada rapidez. La enfermedad puede provocar escozor, irritación, sensación de arenilla y molestias visuales, y en casos más avanzados afectar significativamente al confort visual y a la calidad de vida, especialmente en personas mayores o pacientes con enfermedades autoinmunes como el síndrome de Sjögren.
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