La política comercial de Estados Unidos vuelve a elevar la presión sobre sus socios internacionales. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) ha concluido que 60 economías no están imponiendo o aplicando de forma efectiva prohibiciones a la importación de productos elaborados mediante trabajo forzoso, una situación que, según Washington, perjudica a las empresas y trabajadores estadounidenses.
Estados Unidos propone nuevos aranceles: una amenaza que podría alcanzar a la industria óptica
Las investigaciones iniciadas en marzo de 2026 afectan a un amplio abanico de países y regiones. Entre ellos figuran economías clave para el comercio mundial como la Unión Europea, Canadá, México, China, Japón, India, Reino Unido, Australia o Brasil
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. FOTO: Library of Congress vía Unsplash
El asunto no solo despierta incertidumbre entre los grandes operadores de la óptica a escala global, sino dentro del propio mercado estadounidense, el más importante del mundo. The Vision Council, la patronal de la industria en estados Unidos, que para la industria óptica, la situación podría significar costes adicionales en cada nivel de la cadena de suministro.
La decisión de la USTR se ha adoptado al amparo de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, el mismo instrumento legal que Estados Unidos ha utilizado en el pasado para justificar medidas arancelarias contra China y otros socios comerciales.
El organismo dirigido por Jamieson Greer considera que estas prácticas generan una competencia desleal al permitir la entrada en los mercados internacionales de productos fabricados a menores costes gracias al uso de trabajo forzoso.
“Es inaceptable que nuestros socios comerciales más importantes no aborden la importación de productos elaborados con trabajo forzoso. Esto crea una dinámica en la que los trabajadores estadounidenses se ven obligados a competir globalmente en condiciones desiguales”, ha señalado Greer.
La Unión Europea, México y Canadá, entre los señalados
Las investigaciones iniciadas en marzo de 2026 afectan a un amplio abanico de países y regiones. Entre ellos figuran economías clave para el comercio mundial como la Unión Europea, Canadá, México, China, Japón, India, Reino Unido, Australia o Brasil.
Según la USTR, 54 economías no cuentan con prohibiciones suficientemente efectivas para impedir la entrada de productos fabricados con trabajo forzoso, mientras que otras seis —entre ellas la Unión Europea, Canadá y México— sí disponen de mecanismos legales, pero Washington considera que no los aplican de manera adecuada.
Aranceles de hasta el 12,5%
Como consecuencia de estas conclusiones, Estados Unidos ha propuesto nuevos aranceles adicionales.
La propuesta contempla un gravamen adicional del 10% para aquellas economías que cuentan con algún tipo de prohibición o que se han comprometido a reforzar sus controles mediante acuerdos comerciales con Estados Unidos.
Para el resto de economías investigadas, el arancel propuesto ascendería al 12,5%.
La medida todavía no es definitiva. La administración estadounidense ha abierto un periodo de consulta pública que se prolongará hasta el 6 de julio de 2026, mientras que las audiencias públicas se celebrarán el 7 de julio.
¿Qué impacto puede tener en la óptica?
Aunque la propuesta no está dirigida específicamente al sector óptico, sus consecuencias podrían alcanzar a buena parte de la industria mundial de gafas, lentes y productos sanitarios.
La óptica es una cadena de suministro altamente globalizada en la que intervienen fabricantes, proveedores de componentes y distribuidores repartidos entre Asia, Europa y América. Si finalmente se aprueban nuevos aranceles, podrían aumentar los costes de importación de numerosos productos comercializados en Estados Unidos.
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