Esta entrevista forma parte del Cuaderno de Salud Visual 2026 editado por Modaengafas.com.
Elena García: “La IA en los centros ópticos va a llevar el trabajo diario a otra dimensión”
Elena García Rubio es óptico-optometrista por la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad, dirige el Instituto Nacional de Optometría, codirige el Instituto Nacional de la Visión y es cofundadora de Promēthei
Elena García Rubio
PREGUNTA: El Estado ha puesto en marcha el Plan VEO. ¿Cuál es su opinión del papel que tienen los profesionales del sector en su aplicación?
RESPUESTA: El plan VEO es una magnifica iniciativa que está muy mal ejecutada. Está muy bien que haya ayudas públicas para adquirir productos de cuidado visual, ya sean gafas o lentes de contacto, pero no puede ser que sean las ópticas las que adelanten el dinero que el Estado adjudica al ciudadano. Hubiera sido más fácil (aunque menos populista) que el ciudadano obtuviera ese dinero en una desgravación al pagar la Renta, por ejemplo.
Obviando incluso la carga de trabajo que supone hacer los trámites para que el Plan VEO apruebe la solicitud del cliente, no es razonable que entreguemos productos al cliente y que el dinero lo recibamos meses después. Hay ópticas que no pueden permitírselo.
P. ¿Considera que la miopía es actualmente un problema de salud pública? ¿Por qué?
R. Hace tiempo que sabemos que la miopía puede ser un problema importante de salud pública a nivel mundial. Viendo las cifras de incidencia de miopía y la evolución de estas en los últimos años, resulta innegable que es una condición visual que cada vez va a afectar a más niños.
Sabemos que cuanto antes aparece la miopía, más rápido evoluciona y más posibilidades hay de que llegue a convertirse en miopía magna, poniendo a la persona miope en riesgo de padecer patología visual derivada de la miopía.
P. ¿A partir de qué edad recomienda comenzar a monitorizar el riesgo de miopía en niños?
A todos los niños habría que hacerles una revisión visual antes de que empiecen la escolarización.
La monitorización del riesgo de miopía no depende de la edad, sino de la ametropía y de factores como la genética, la raza y el estilo de vida. Ha de empezar en los niños hipermétropes o emétropes. No hay que esperar a que aparezca la miopía para hacer control de miopía. Hay que valorar el riesgo de que el niño se haga miope y actuar preventivamente.
P. Los profesionales del sector ya trabajan de manera activa en gestión de la miopía. ¿Cuáles son los principales retos o barreras en la gestión de la miopía?
R. Una de las barreras más importantes es que no todos los optometristas se sienten cómodos atendiendo a niños de 3-4 años. Los niños se están haciendo miopes a edades tempranas y los optometristas hemos de saber valorarlos y saber identificar el perfil de riesgo de miopía a cualquier edad. La formación en optometría y contactología pediátrica es una necesidad del sector.
Después creo que hay que perder el miedo a ofrecer tratamientos de control de miopía porque nos parezca que a los padres les puedan parecer caros. Hay que presentar el control de miopía como un tratamiento para preservar la salud visual, que pretende que la miopía evolucione lo más lentamente posible, que precisa de gafas y/o de lentes de contacto en una forma de uso concreta, incluso quizás también de atropina prescrita por un oftalmólogo, y que se va a prolongar durante años, en los que es imprescindible ir haciendo seguimiento y adaptando el tratamiento a los cambios que se puedan producir y a las innovaciones que la industria pueda ir incorporando.
P. ¿Cómo explica a los padres la importancia del control de la miopía?
R. Hago un enfoque desde la salud visual. Procuro hablar con palabras sencillas y ponerles ejemplos gráficos que les permitan entender los cambios que sufre el ojo cuando aumenta la longitud axial y ellos lo que ven es que a su hijo le sube la miopía. Les explico cuáles son los factores que intervienen en la evolución de la miopía y cómo solo podemos intervenir en algunos de ellos.
Les muestro que, por suerte, tenemos diferentes herramientas para poder hacer que ese crecimiento del ojo sea lo más lento posible, y que elegiremos la que mejor se adapte al niño, las actividades que realiza y a la intendencia familiar.
Y le doy mucha importancia a la adopción de hábitos saludables de la visión cuando están en el colegio y en casa, cómo usar dispositivos digitales y, sobre todo, les hablo de la evidencia científica sobre el efecto beneficioso de pasar tiempo al aire libre.
P. ¿Cree que existe suficiente concienciación social sobre este problema?
R. No, aunque afortunadamente cada vez hay más padres que vienen pidiendo una solución para controlar la miopía de los hijos.
La mayoría de los adultos miopes que se operaron de miopía ya no hacen revisiones porque “ya no son miopes”. Desconocen que su ojo sigue teniendo un tamaño y una retina de miope y que tienen el mismo riesgo de patología visual que tenían antes de operarse.
P. ¿Cómo ha cambiado el uso de lentes de contacto en los últimos años en su consulta?
R. Como la mayoría de los pacientes que tenemos son niños (algunos de los padres que los traen vinieron por primera vez siendo niños a los que trajeron sus padres), hacemos mucho control de miopía con Orto-K o con lentes desechables, a ser posible, diarias.
Aunque por suerte en nuestro centro adaptamos todo tipo de lentes de contacto a todo tipo de pacientes con corneas regulares o irregulares. Trabajamos mucho con lentes personalizadas. Y, por supuesto, ponemos también muchas lentes desechables convencionales. Más del 85% de las desechables que adaptamos son diarias.
P. ¿Qué materiales o tecnologías considera que han supuesto un mayor avance en contactología?
R. A parte de materiales y geometrías que marcan la diferencia entre lentes, para mí lo que realmente supuso un hito fue la aparición de las lentes desechables diarias. SI me dejaran a elegir a mí, todas las lentes, incluidas las de Orto-k, RPG, hibrídas o esclerales serían de reemplazo diario.
Sin duda, las lentes de control de miopía: poder prevenir enfermedades visuales y hacer que la persona tenga un óptimo rendimiento visual es la razón de ser del cuidado de la visión, y eso es precisamente lo que logran las lentes de control de miopía. Orto-K, suma a esto la “magia” de corregir la miopía mientras duermes.
Y las lentes multifocales, que son un avance maravilloso que es muy apreciado por los pacientes présbitas y que los optometristas no valoramos en su justa medida hasta que no tenemos una edad.
P. En su opinión ¿cómo evitar el abandono en el uso de las lentes de contacto?
R. Las dos principales razones que aluden los usuarios que han abandonado las lentes son dificultades con el manejo, disconfort cuando llevan las lentillas. Así que nosotros dedicamos mucho tiempo a enseñarles el manejo y cuidado de las lentes. Nunca les permitimos llevarse las lentes hasta que no estamos seguros de que saben manejarlas y han entendido perfectamente cómo usar el sistema de limpieza que les demos.
Ante el usuario, además, al sistema de limpieza de las lentes le damos tanta importancia como a la elección de la lente, de modo que entienda que no puede cambiar la solución de limpieza por otra cualquiera. Porque, en ocasiones, la solución de limpieza de las lentes o el estado de limpieza de las lentes es el origen del disconfort que los lleva a abandonar el uso.
Y prestamos atención a los signos de sequedad ocular, que es el principal motivo de disconfort.
P. ¿Qué papel cree que tendrá la tecnología (IA, biometría avanzada, teleoptometría) en el futuro de la optometría?
R. La tecnología es una ayuda magnífica en la práctica de la optometría: hoy nos ayuda, entre otras muchas cosas, a hacer adaptaciones de lentes más precisas y con menos coste para la óptica; seguimiento del crecimiento axial del ojo para poder hacer un control de miopía más exacto y efectivo; montaje de lentes oftálmicas más personalizados y satisfactorios.
Pero, en un futuro inminente, la adaptación de las soluciones de IA en los centros ópticos va a llevar el trabajo diario a otra dimensión. Integrará de forma natural la tecnología con la que hoy contamos y , además, va a reducir la carga de trabajo que no genera valor y va a permitir que se centre el esfuerzo en aquellas tareas que dan valor a nuestro trabajo y mejoran el rendimiento del negocio.
La IA no viene a sustituir al optometrista, sino a facilitarle el trabajo y a ayudarle a hacerlo mejor.
La teleoptometría, sin embargo, aún me genera dudas porque creo que se basa en una valoración excesivamente básica que no tiene en cuenta aspectos de la visión binocular, que cuando no funcionan correctamente, puede hacer que la persona vaya incómoda con las gafas que se le han hecho o que directamente vea peor con ellas que sin ellas.
P. ¿Cuáles son los principales desafíos de la profesión actualmente?
R. Creo que uno de los mayores desafíos como colectivo es lograr atender a la población de forma conjunta y bien coordinada con los oftalmólogos. Alcanzar un entendimiento con los oftalmólogos que, sin duda, va a redundar en un beneficio para los pacientes, y que hará que la población nos valore como los profesionales sanitarios expertos en el cuidado de la visión que somos.
Otro de los retos a corto plazo es la adopción de la IA en los centros ópticos. Las herramientas de IA son ya una realidad, y van a evolucionar mucho en los próximos años, y si sabemos adaptarnos rápido a ellas como colectivo vamos a tener una gran ventaja profesional y comercial.
Y, aunque podría darte una lista larga, cierro con la necesidad de atraer estudiantes a las facultades de optometría porque no hay suficientes optometristas para la cantidad de trabajo que genera el sector.
P. ¿Cómo imagina la optometría dentro de 10 años?
R. La práctica de la optometría va a cambiar mucho en los próximos años. La aplicación de inteligencia artificial va a cambiar la ruta asistencial del paciente por completo. Va a hacer que haya un optometrista que atienda al cliente y un equipo invisible, al servicio del optometrista, de asistentes, expertos en optometría y la adaptación de todo tipo de lentes de contacto, profesores, secretarias, expertos en marketing y análisis de CRM, que le van a facilitar el trabajo a este, encargándose de toda la parte de trabajo que hace “sin paciente”, que es la más pesada y que, por la falta de tiempo, no siempre hacemos como nos gustaría, y que no es valorada por el cliente.
La IA va a hacer que el cliente tenga una experiencia más personalizada y satisfactoria, el optometrista va a dedicar el tiempo y el esfuerzo a las actividades que generan valor ante el cliente y a formarse mientras trabaja, y el rendimiento del centro óptico será mayor.
Ya estamos trabajando en Promēthei en implementar estas soluciones de IA en las ópticas. Esto va a suponer la diferenciación de aquellas ópticas que trabajen con equipos mixtos de optometristas y de agentes de IA, tanto en la efectividad del trabajo y en la satisfacción de los trabajadores, como en la imagen que perciban los clientes.
P. ¿Qué consejo daría a un óptico-optometrista que quiera especializarse en control de miopía y terapia visual?
R. Que se forme, que le pierda el miedo a atender niños, que sea consciente del cambio tan importante que su práctica va a suponer en el futuro de muchos niños, y que lo disfrute.
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