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23/02/2026

Dudas (razonables) antes de una cirugía de estrabismo (indicada) (caso real)

Una de las claves, para que la cirugía permita recuperar la visión binocular, es la presencia de una mínima capacidad de fusión

Antiguamente la cirugía del estrabismo era, en muchos casos, más estética que funcional.

Hoy en día, existen excelentes oftalmólogos expertos en estrabología que van mucho más allá, buscando la recuperación binocular en la medida en que sea posible, incluso aunque sea en fusión periférica.

Una de las claves, para que la cirugía permita recuperar la visión binocular, es la presencia de una mínima capacidad de fusión.

Por esa razón, la excepción son aquellos estrabismos que carecen de ella porque, desde siempre, han funcionado con un patrón monocular.

Estos estrabismos se operan por criterios estéticos (también es un motivo) y siempre sopesando el riesgo de diplopía (recordamos que sus reservas fusionales son nulas).

Y ahora vamos al caso.

Señora mayor que pierde su visión binocular por la aparición de un estrabismo vertical.

Tras unos meses valorando evolución, se considera necesario pasar por el quirófano para evitar la visión doble.

Tras la cirugía y con ayuda prismática, puede recuperar la visión binocular.

Dispone de reservas fusionales.

Pero al cabo de pocos años, le aumenta el estrabismo y la ayuda prismática complementaria no es suficiente para conseguir fusionar y evitar la diplopía, con lo que se le plantea una nueva cirugía.

El día antes de operarse, por segunda vez, se pone en contacto conmigo.

Está muy asustada y pretende llamar a su estrabóloga para no operarse.

Como sabemos que dispone de capacidad de fusión y, por tanto, las posibilidades de éxito son altas (está en buenas manos), le enfoco el asunto de una manera práctica.

Le pregunto si cada vez la visión doble es más frecuente, me contesta que sí y que es muy molesto.

A continuación le pregunto cuántos ojos tiene, como es previsible a una pregunta tan extremadamente tonta, me contesta que dos.

Le hago el razonamiento de que, como tiene dos ojos (aún los tiene) y no tres, la posibilidad de salir del quirófano viendo triple es muy improbable.

En el peor de los casos, seguirá viendo doble, en el mejor volverá a recuperar la visión única.

Decide operarse.

Y la cirugía sale bien.

De esto han pasado unos años, no ha vuelto a manifestar diplopía y no precisamente porque suprima.

Es plenamente feliz con la recuperación de una visión tridimensional que le permite volver a identificar cambios de nivel en el suelo, ensartar la aguja a la primera o escanciar una botella de sidra sin convertir la mesa en un pantano.

El temor a la cirugía había quedado aparcado con un cóctel que suele dar buen resultado: humor, razón y pedagogía.

Etiquetas: Estrabismo
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