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17/08/2026

¿3D o no 3D? Esta es la cuestión (Ilusiones desde el plano)

Esta disociación, entre el enfoque o acomodación y el centrado o convergencia de los ojos, obliga al sistema binocular a trabajar en unas condiciones diferentes de las que se producen en condiciones normales

FOTO: Lluís Bielsa

Hasta hoy, no hay evidencia científica sólida respecto a que el uso de sistemas de visionado en 3D sea perjudicial para la visión.

Otra cuestión es que, al observar una estereopsis artificial, se altera la relación natural entre la identificación monocular y el centrado binocular, lo que da una sensación visual poco natural y de fatiga frente a un uso prolongado.

Por otra parte, los contenidos tridimensionales mal diseñados pueden provocar, ya desde el principio, cansancio, cefalea, borrosidad o sensación de esfuerzo para mirar, cosa que no sucede si el contenido 3D, está correctamente realizado y se usa durante un tiempo razonable.

En condiciones naturales, cuando miramos un objeto, nuestros ojos convergen hacia él y simultáneamente acomodan para mantenerlo enfocado.

Ante una pantalla 3D, el observador acomoda sobre el plano físico de la pantalla, porque es allí donde se encuentran las imágenes planas y dispares, mientras converge hacia un plano virtual situado por delante o por detrás de ella, según el diseño de la imagen (artificiosamente tridimensional) observada.

Esta disociación, entre el enfoque o acomodación y el centrado o convergencia de los ojos, obliga al sistema binocular a trabajar en unas condiciones diferentes de las que se producen en condiciones normales.

Cuanto mayor sea la separación entre las demandas de acomodación y convergencia, más rápidamente cambie y/o más tiempo se mantenga el efecto (mayor tiempo de visualización), mayores posibilidades de experimentar incomodidad o fatiga visual.

Dicho de otra manera: cuanto más cerca esté la pantalla y para un mismo observador, misma tecnología y mismo diseño de contenido 3D, mayor posibilidad de molestias.

Por esa razón, en la sala de cine en 3D, la ubicación del espectador es otro aspecto a tener en cuenta.

A partir de la zona central de la sala, una posición más próxima y/o más excéntrica, respecto a la pantalla, produce mayor incomodidad.

Realmente, los sistemas de visionado 3D, ponen a prueba la capacidad del sistema binocular para desacoplar, temporalmente, la acomodación y la convergencia dentro de sus márgenes funcionales.

Una persona, con una visión binocular eficiente, podrá asumir sin dificultades las demandas de una película tridimensional convencional.

Sin embargo, una heteroforia de cierto valor o de poco valor pero ligada a bajas reservas fusionales, dificultades acomodativas (escasa flexibilidad) o cualquier otra alteración que afecte a la estabilidad binocular (por ejemplo; anisometropías), determinarán la aparición de molestias mucho antes.

De hecho, el desinterés y la incomodidad frente a las imágenes en 3D, pueden poner en evidencia una anomalía binocular más o menos compensada en el mejor de los casos y, en el peor, la ausencia de visión binocular que lleva a la pérdida de estereopsis.

Observemos la cara de póker de un espectador (con disfunción binocular) mirando una película en 3D.

Etiquetas: 3D Tecnología 3D
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