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Lluís Bielsa: “Las disfunciones visuales no estrábicas suelen pasar desapercibidas porque no se evalúan”

Lluís Bielsa.

Esta entrevista forma parte del Cuaderno de la óptica, salud visual de audiología, un monográfico editado por Modaengafas.com, que está centrado en la miopía, una de las pandemias del siglo XXI.

Lluís Bielsa es un óptico-optometrista de larga trayectoria en el sector, y habla con mucha propiedad de lo que está sucediendo con la salud visual de la población y, sobre todo, del aumento de los casos de miopía entre la población infantil.

Pregunta: Según datos de Eurostat, España es el país con mayor tasa de abandono escolar. ¿Cómo influye la visión en este problema?

Respuesta: Con independencia de otras causas, es indudable que una visión deficiente condicionará el proceso de aprendizaje, favoreciendo la falta de interés por la lectura. En este sentido, recomiendo un interesante estudio de “Visión y vida”, en 2016, sobre el estado de la salud visual infantil en España.

Un niño o una niña, por ejemplo, que no resuelven bien lo que miran, tardan en identificarlo y además les supone un esfuerzo, manifestarán incomodidad y pérdida de atención en las tareas: la tormenta perfecta para que acaben asociando la lectura como algo desagradable. El propio desconocimiento, por parte de muchos psicólogos y educadores, sobre el concepto de problema visual en el sentido más amplio, determina que anomalías como las disfunciones binoculares no estrábicas (por tanto no evidentes), acomodativas o de motilidad ocular, por ejemplo, no existan en el universo de los conflictos visuales incluidos en sus programas de formación.

Resulta chocante que, cuando se trata de la relación entre disfunción visual y aprendizaje, aún se pongan en el mismo saco  condiciones visuales como la miopía estudiantil que no afecta al rendimiento escolar (el empollón de clase suele ser miope) junto con otras disfunciones visuales que sí afectan directamente a la calidad y velocidad lectora. La miopía en sí misma es un problema de salud ocular cuando llega a valores elevados, por esa razón es importante su prevención y control pero, por sí misma, no es causa de fracaso escolar sino todo lo contrario. Los miopes son (y somos) lectores compulsivos.

P. A nivel de autoridades, ¿qué se ha hecho -hablando desde el punto de vista de la salud visual- para frenar este fenómeno?

R. Gracias a los esfuerzos por parte del Consejo General de Colegios de Ópticos optometristas, de los colegios autonómicos, de organizaciones no gubernamentales como Visión y Vida, fundaciones y asociaciones empresariales del sector de la visión, tanto la administración como los medios de comunicación se están mostrando un poco más sensibles al tema de la visión. Aun así, falta mucho camino por recorrer, por eso es especialmente importante explicar y la divulgar. También es fundamental que, en paralelo, los propios profesionales de la visión apliquen protocolos de examen en su totalidad, considerando las dos grandes asignaturas pendientes que tenemos en la sociedad: la visión de cerca en la población infantil/juvenil y las disfunciones visuales no estrábicas tanto de lejos como de cerca.

«También es fundamental que los propios profesionales de la visión apliquen protocolos de examen en su totalidad»

P. Usted es vicepresidente del Colegio Oficial de Ópticos Optometristas de Cataluña (Coooc). ¿Qué iniciativas se ha tomado como gremio para ayudar a reducir el fracaso escolar entre la población?

R. Desde que llegamos como Junta de Gobierno al Coooc, nuestros objetivos se han basado en tres líneas básicas: la formación práctica, la presencia en la sociedad a través de proyectos originales de utilidad social y la comunicación, no solo en el sentido de dar a conocer la función del óptico optometrista sino también de concienciar a la sociedad sobre la importancia de ver bien. Enlazando con esto y respecto al tema del fracaso escolar, las últimas acciones las hemos centrado en los colegios dentro de una ambiciosa campaña cuya piedra angular has sido la relación entre la visión y el aprendizaje, así como en proyectos como la Milla de los miopes o la financiación de estudios científicos sobre la miopía con la Facultad de Óptica y Optometría de Terrassa o sobre los efectos de los filtros cromáticos en la respuesta cerebral con la ACOTV, por ejemplo.

También hemos conseguido una buena sinergia con la Conselleria de Salut que, a través del Plan Interdepartamental e Intersectorial de Salud Pública (Pinsap), nos han permitido añadir nuestros videos de comunicación sobre la visión y sus disfunciones en las pantallas de información de los ambulatorios, por ejemplo.  Recientemente y en el marco del III Fórum de Diálogo Profesional, organizado por la misma consejería para diseñar el modelo de atención sanitaria en los próximos años, hemos conseguido que se incorpore como objetivo, la incorporación de la evaluación de la visión binocular y de la visión de cerca, con carácter sistemático y universal, dentro de los protocolos optométricos de examen en salud pública.

P. ¿Por qué los padres de familia se preocupan más de la salud dental de sus hijos antes que de su salud visual?

R. Haciendo un chiste fácil podríamos decir que es porque tenemos más dientes que ojos. La realidad es que existe muy poca conciencia social sobre la importancia de ver bien, se produce una falta de información adecuada sobre los efectos negativos de las disfunciones visuales en el ejercicio profesional o en el rendimiento académico, por lo que muchas de ellas pasan desapercibidas. La falta de detección no solo se debe a que sea más habitual acudir al dentista que al optometrista, sino también porque en muchos de los protocolos habituales de examen visual la visión de cerca, en el grupo de población infantil y juvenil, no existe. Parece ser que está escrito, en el interior de las conchas de las vieiras, que estos grupos no tienen derecho a padecer problemas visuales de cerca.

Lluís Bielsa insiste en que los niños deben pasar por exámenes visuales completos. FOTO: NRD (Unsplash)

P. En los últimos se han desarrollado una serie de sistemas para frenar la progresión de la miopía. ¿Cree que ello contribuirá a frenarla?

R. Sin ninguna duda, hoy en día disponemos de conocimientos y estrategias que apuntan a que el control en la evolución de la miopía puede ser posible.

P. ¿Usted, como profesional, por qué tipo de tratamientos apuesta?

R. Partiendo de entender la miopía como un estado directamente ligado a la actividad intensa y extensa de cerca, yo apostaría por el uso de lentes multifocales, en gafas, que eviten la sobregraduación de cerca, en cuanto a las lentes de contacto creo que el diseño de desenfoque periférico es una opción que está empezando a extenderse y parece muy prometedora. Es importante matizar que a menudo se confunde la hipocompensación con la adecuación, reducir la miopía en 1 D en un conductor miope es hipocompensarlo y esto es un error, reducir 1 D en un informático que no conduce y se pasa el día trabajando con pantallas no es hipocompensarlo, es adecuar la graduación a su actividad y esta es la estrategia correcta. La miopía, como todas las cosas, tiene una razón de ser y de estar, la clave para luchar contra su crecimiento es algo tan lógico como entenderla.

P. Últimamente se habla muy a menudo de la orto-k. ¿Es idónea para todos los pacientes?

R. La ortoqueratologia es una estrategia que no es mi especialidad y por tanto carezco de experiencia para opinar con rigor. De todas maneras, en nuestro país disponemos de muy buenos expertos en esta técnica que, en aquellos casos en los que entiendan estar indicada, podrá ser una opción más de control de le evolución miópica.

«en nuestro país disponemos de muy buenos expertos en orto-k»

P. ¿Cuáles cree que son los protocolos que se deben cumplir, de una manera obligatoria, en la realización de un examen visual de un niño?

R. Valorar las posiciones diagnósticas de mirada, los diámetros y respuestas pupilares, la dominancia visual, la visión de color, la motilidad y la coordinación óculo manual. La visión binocular a todas las distancias, así como la amplitud de acomodación, la convergencia asociada a la misma y la visión estereoscópica, la refracción con miopización física, el equilibrio binocular y un subjetivo adaptado a la edad, como mínimos indispensables. Además, como es obvio, valorar los signos de sospecha de patología (polo anterior, retinografías …) para remitir al oftalmólogo en caso de ser necesario.

P. Y en la actualidad ¿se cumplen con esos protocolos?

R. Desgraciadamente no siempre, incluso a nivel de salud pública las disfunciones visuales no estrábicas en general y especialmente las que aparecen en visión de cerca, con o sin problemas acomodativos asociados, suelen pasar desapercibidas porque no se evalúan, sólo se valoran los estrabismos evidentes y la presbicia a partir de los 40 y pocos años.

P. Después del confinamiento, diversos informes dan cuenta del daño que el encierro ha provocado a la salud visual de la población, sobre todo en la población infantil. ¿Desde un punto de vista profesional, cómo se deben abordar esta situación?

R. Haciendo énfasis en las normas ergonómicas y posturales, en el examen periódico de la población y -volviendo al tema recurrente de esta entrevista- recordar que, igual que Teruel, la visión de cerca también existe antes de la madurez.

P. La OMS asegura que más de la mitad de la población será miope en 2050. ¿Cree que hay alguna esperanza de cambiar esta realidad?

R. Probablemente la mitad de la población será miope, pero el objetivo prioritario no es tanto evitar la miopía (que también) sino evitar que la miopía pase de una simple adaptación a un entorno de distancias cortas a una anomalía más allá de una respuesta adaptativa, esto es, una patología con potencial gravedad para la salud ocular. Una miopía leve no es un problema para la salud ocular, una miopía elevada sí y puede ser muy delicado sino se controla.

P. ¿Qué opina de la dispensación de productos ópticos a través del canal online?

R. Una vez nos vino una chica que había adquirido unas lentes por internet, sus ojos parecían dos pizzas cuatro estaciones con abundante tomate. Hacía años que no visitaba ningún profesional de la visión y seguía comprando sus lentes de contacto con los mismos parámetros de cuando tenía 10 años menos. Le expliqué que si todos los clientes de los ópticos optometristas comprasen sus productos por internet, abandonando el seguimiento presencial, a empresas que carecen del control y garantía de un profesional sanitario, que no invierten en formación, en instrumental o en servicios y que pagan sus impuestos en Guinea Papúa, muchos profesionales desaparecerían y tendría que acudir a Santa Lucía a que les solucionase el problema.

Si se plantea la dispensación online, debe estar muy acotada y regulada, con un establecimiento sanitario de óptica físico, para que su director técnico colegiado y personal competente garanticen la máxima seguridad, la mejor calidad y confort visual, a partir de un estricto seguimiento presencial del usuario.