Este artículo forma parte del Cuaderno de Innovación 2025 editado por Modaengafas.com.
La revolución silenciosa: medio siglo de transformación tecnológica en las ópticas españolas
Los gabinetes de las ópticas en España se van modernizando en la misma medida en que los profesionales del sector son cada vez más preparados
Plataforma multidiagnóstico en la óptica Magic de Alain Afflelou en Madrid.
En 1975, cuando España iniciaba su transición democrática, Javier Vallejo asumió con 24 años la dirección de Óptica Postas, heredando el negocio que su padre había levantado en los años cincuenta en la ciudad de Madrid. Aquella óptica de posguerra, ubicada en un país conservador y aún con escasos avances sanitarios, nada tenía que ver con lo que hoy se considera un centro de salud visual.
Javier recuerda bien aquella época de gabinetes modestos, instrumentos manuales y procesos lentos. Cincuenta años después, al repasar su trayectoria, resume el cambio con una frase contundente: “A nivel clínico, el cambio es abismal”.
En las ópticas de mediados del siglo XX, el examen visual era un proceso artesanal. Las herramientas eran básicas, las lentes limitadas y el concepto de optometría clínica, tal y como se entiende ahora, apenas estaba definido. Con el paso de las décadas, la innovación tecnológica empezó a transformar el sector. La llegada de nuevos materiales para monturas, la mejora de las lentes oftálmicas y el desarrollo de las lentes de contacto fueron señales tempranas de una evolución que no dejaría de acelerar. Para Javier, lo verdaderamente determinante fue la irrupción de la aparatología destinada a la retina, como retinógrafos u OCT, y la expansión de topógrafos y biómetros que permitieron una optometría mucho más precisa y especializada.
(LADILLO) La computadora óptica
En los años setenta, mientras Javier tomaba las riendas de su óptica, había otro colega del sector que daba sus primeros pinitos en su empresa teniendo en mente a la tecnología. Se trataba de José María Ferri, cuyo nombre ha quedado grabado para la posteridad.
José María Ferri, junto a su esposa, fundó Ferri Ópticos y, además, introdujo una innovación que marcaría un punto de inflexión en el sector: la computadora óptica. En un momento en que la digitalización era escasa incluso en la industria médica, la idea de agilizar exámenes visuales mediante un sistema informatizado situó a Ferri en la vanguardia.
Años después, su apuesta tecnológica alcanzaría su máxima expresión con la creación de Visionlab. El concepto “Sus gafas en 1 hora” transformó el mercado al integrar óptica y laboratorio en un mismo punto de venta, reduciendo tiempos y modernizando la experiencia del cliente. Hoy, la cadena cuenta con más de un centenar de establecimientos en España y Portugal y continúa invirtiendo en transformación tecnológica. Su estrategia incluye desde la renovación integral de sus centros hasta el desarrollo de sistemas de telegraduación y la incorporación de inteligencia artificial en la fabricación de lentes propias.
El avance del sector no se detuvo allí. En los últimos años, la digitalización ha experimentado un salto significativo, impulsado por grandes cadenas que buscan redefinir el papel de la óptica como espacio de salud. Un ejemplo es la reciente apertura de la primera óptica Magic de Alain Afflelou en Madrid, un concepto que integra un sistema multidiagnóstico diseñado para elevar la precisión y profundidad de los exámenes visuales.
Esta plataforma analiza de forma integral la salud visual y ocular mediante tecnología avanzada capaz de detectar con exactitud errores refractivos y posibles alteraciones en fases tempranas. Su herramienta más destacada es un retinógrafo asistido por inteligencia artificial que identifica en pocos minutos hasta trece posibles patologías. Según Ana Díaz, directora de Formación de la firma, este sistema, más habitual en entornos hospitalarios, permite ofrecer una primera valoración ocular exhaustiva y detectar precozmente condiciones como glaucoma o retinopatía diabética.
El proyecto se complementa con el Programa Optométrico Personalizado, una evaluación adaptada a las necesidades de cada paciente, y con un servicio de telegraduación sin cita previa, siempre supervisado por ópticos-optometristas conectados en tiempo real. Para Eva Ivars, consejera delegada de Alain Afflelou en España y Portugal, estas soluciones apuntan hacia el modelo de óptica del futuro, basado en la prestación de servicios profesionales, la eficiencia asistencial y la personalización. En un país con una población cada vez más envejecida, la demanda de cuidado visual crecerá, y la tecnología se convierte en aliada imprescindible para atenderla con calidad.
Mirando el recorrido del sector, la transformación resulta evidente. De las ópticas familiares con equipos básicos de los años cincuenta y setenta a los actuales centros equipados con inteligencia artificial, teleoptometría y dispositivos de diagnóstico avanzado, la profesión ha evolucionado al ritmo de la ciencia. La óptica española se encuentra hoy en una etapa de consolidación tecnológica en la que el conocimiento clínico se combina con herramientas digitales que amplían las posibilidades de detección, prevención y seguimiento.
La historia de Javier Vallejo y la de figuras como José María Ferri refleja una revolución silenciosa, sostenida y profunda. Lo que antes era un comercio centrado en las gafas se ha convertido en un espacio sanitario capaz de analizar la salud ocular con precisión casi hospitalaria. Y esa transformación, lejos de detenerse, seguirá avanzando con nuevas herramientas, nuevos modelos de atención y un objetivo invariable: ofrecer a cada persona la mejor visión posible.
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