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Glaucoma… la citicolina puede frenar su desarrollo

FOTO: (Unsplash)

Nuevos avances en torno al glaucoma. Un estudio dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York ha demostrado que la citicolina puede frenar la   degeneración glaucomatosa.

El estudio -realizado con ratas- analiza con detalle el líquido acuoso que existe dentro del ojo, y que puede acumularse en pacientes con glaucoma, desgastando las células y los nervios que lo conectan con el cerebro. De hecho, la a conexión entre la acumulación de presión y la visión deficiente sigue siendo poco conocida.

Publicado en Neurotherapeutics, el estudio confirmó datos ya conocidos como que la presión ocular elevada contribuye al daño nervioso en el glaucoma, pero también dejó patente que la citicolina redujo la pérdida de visión en las ratas sin reducir la presión del líquido en el ojo.

La citicolina la produce el cerebro, pero también está disponible comercialmente

Producida naturalmente en el cerebro, pero también disponible comercialmente, la citicolina es una fuente importante de colina, un bloque de construcción en las membranas que recubren las células nerviosas y mejoran la comunicación de las células nerviosas.

“Nuestro estudio sugiere que la citicolina protege contra el glaucoma a través de un mecanismo diferente al de los tratamientos estándar que reducen la presión del líquido», dijo en un comunicado de prensa el autor principal del estudio Kevin Chan, profesor asistente en el Departamento de Oftalmología de NYU Langone Health.

«Dado que el glaucoma interrumpe la conexión entre el cerebro y el ojo, esperamos fortalecerlo con nuevos tipos de terapias”, señaló Chan.

Los investigadores simularon el glaucoma en varias docenas de ratas

Los investigadores, en el desarrollo del estudio, simularon el glaucoma en varias docenas de ratas usando un gel transparente para aumentar la presión ocular levemente sin bloquear de otra manera su visión.

Luego, el equipo midió la integridad estructural y la cantidad de actividad funcional y fisiológica a lo largo de la vía visual utilizando una resonancia magnética. Los investigadores también rastrearon el comportamiento visual de los roedores para probar la claridad de visión de cada ojo.

Mediante este método, los investigadores comprobaron que, en las ratas con presión ocular levemente elevada, los tejidos que conectan el ojo y el cerebro, incluido el nervio óptico, se deterioraron hasta cinco semanas después de que ocurrió la lesión.

Mientras tanto, la degradación de la estructura nerviosa en los roedores tratados con citicolina se desaceleró hasta en un 74%, lo que indicó que la sustancia química tenía efectos protectores sobre las células nerviosas.

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