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De Leonardo da Vinci a Michel Bay: cinco siglos de la historia de la contactología

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Autorretrato de Leonardo Da Vinci que se encuentra en el museo de Lucania, Italia. FOTO: Nico Barbatelli

La contactología alcanza nuevos horizontes en el siglo XXI, que pasará a la historia de la humanidad como la centuria en la que la miopía alcanzó el calificativo de pandemia. Este artículo forma parte del CUADERNO DE LA ÓPTICA dedicado a la contactología, que está patrocinado por TEMÁTICA SOFTWARE, ESCHENBACH y WASABI PRODUCTIONS.

Leonardo da Vinci es uno de los símbolos del renacimiento y La Gioconda, conocida también como La Mona Lisa, una de sus obras más famosa. Se trata de un óleo pintado sobre una tabla de álamo entre 1503 y 1519 que, en la actualidad, es la pieza pictórica más valiosa del Museo del Louvre, en París.

Hay quien afirma que la fama de Da Vinci, en buena parte, se la debe a La Gioconda, ya que se trata de una obra enigmática de la que, hasta ahora, aún no se ha establecido con total fiabilidad la identidad de la modelo. Se cree que es Lisa Gheradini, esposa de un acaudalado comerciante que se llamaba Franceso del Giocondo, aunque también se han esbozado muchas otras teorías.

Sin embargo, la grandeza de Da Vinci es tal, que hasta llegó a concebir ideas que, para su tiempo, resultaban un tanto disparatadas. Entre esas ocurrencias, por ejemplo, están las del helicóptero, los submarinos y hasta los carros de combate. Pero, en medio de toda esa dinámica creativa, también dibujó unas lentillas que, curiosamente, son muy parecidas a las que se utilizan en la actualidad.

Descartes diseñó una lente precorneal sin apoyo directo en el ojo

Siglos más tardes, en concreto en 1836, Descartes diseñó una lente precorneal sin apoyo directo en el ojo y con un menisco de agua interpuesto.  Y medio siglo después, en 1887,  Friedrich Anton Müller, un especialista en la fabricación de ojos de cristal, creó una especie de lente de contacto para cubrir la córnea de un paciente que había sido víctima de una grave enfermedad.

A esta lista de personajes hay que añadir al suizo Adolf Eugen Fick,  que en 1837 desarrolló unas lentes de contacto esclerales tras haber experimentado con 17 pacientes. Se trataba de un cristal que tenía potencia para corregir errores refractivos. Y ya, en 1927,  el alemán Adolph W. Müller-Welt empezó a fabricar lentes esclerales de cristal soplado a mano.

Hasta ese momento, el mundo de las lentes de contacto había avanzado a pasos agigantados, pero aún, las lentillas no eran más que unas prótesis incómodas, pesadas y muy difíciles de fabricar. Aquella realidad, sin embargo, empezó a cambiar en 1936 , en el momento en que Rhom&Haas, una compañía dedicada a la industria química, logró fabricar unos plásticos en base a polimetilmetacrilato que permitió desarrollar un nuevo tipo de lentillas, de un espesor más adecuado para el uso de los humanos.

“T. Obring (1940) fue el primero en fabricar una lente de contacto escleral en plástico transparente. También le debemos a él la idea de examinar la lente utilizando fluoresceína con luz ultravioleta. K. Tuohy (1947) fue el primero en hacer una lente de apoyo corneal, en vez de apoyo escleral, con diámetros de 11 a 12,5 mm, y espesores de alrededor de 0,4 mm. G. Butterfield (1950) corrigió alguno de los problemas de las lentes de Tuohy, anadiendo  las curvas periféricas a la superficie interna, para asemejarse a la curvatura de la córnea”, señala la Sociedad Española de Oftalmología, a través de un estudio en el que analiza la evolución de las lentes de contacto a lo largo de la historia.

El estudio da cuenta del gran avance que se registró en la contactología en 1952, que fue el año en que el químico checoslovaco O. Wichterle consideró que el desarrollo de los materiales tipo hidrogel eran biocompatibles para la fabricación de las lentillas que, en la actualidad, se las conoce como lentillas blandas.

el químico O. Wichterle consideró que el desarrollo de los materiales tipo hidrogel eran biocompatibles para la fabricación de las lentillas

“Sin embargo, (al principio) no sabían cómo fabricar las lentes con este material. Este problema se resolvió con la aparición de los sistemas de spincast (centrifugado) de lentes hidrogel”.

El éxito de las lentes blandas no fue inmediato. De hecho, se tuvo que solventar algunos obstáculos para que llegaran a gozar de aceptación en el mercado, ya que en las primeras fases de introducción no proporcionaban buena agudeza visual e, incluso, no eran demasiado confortables (por su grosor) a pesar de los maleable del material.

La industria ha seguido avanzando y en 1980 se alcanzó otro hito: el oftalmólogo Michel Bay ideó un proceso de fabricación de lentes desechables,  cuya patente fue adquirida Johnson&Johnson, laboratorio que siete años después, lanzó la primera lente desechable quincenal llamada Acuvue.

En la actualidad, se ha llegado a una nueva dimensión en la industria de las lentes de contacto, especialmente las permeables al gas, impulsada por la pandemia de la miopía y el desarrollo de la ortoqueratología (orto-k). Las empresas se han volcado en el desarrollo de nuevas lentillas que han llegado a un punto alto de customización, ya que, a la manera de un traje, se producen a la medida de la córnea de cada uno de los usuarios. El próximo quinquenio, varios expertos del sector auguran la eclosión de nuevos desarrollos, gracias a los cuales, la contactología alcanzará nuevos hitos.