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De la gripe española a la covid-19: Los 100 años de Henry Jullien

FOTO: Grupo L'Amy

En 1921, la gripe española prácticamente había remitido, dejando como saldo la muerte de 50 millones de personas. Y, en ese mundo donde volvía a renacer la esperanza tras los años duros de la pandemia, un representante de gafas llamado Henry Jullien decidía montar una fábrica en Morez, en el Jura (Francia), con la idea de elevar las gafas al nivel de la alta joyería.

Si el nacimiento de esa empresa tuvo a la gripe española entre los bastidores, el destino ha hecho que sus 100 años de vida se cumplan en medio de la crisis sanitara provocada por la covid-19 que, en la actualidad, mantiene en zozobra al mundo.

A pesar de los nefastos acontecimientos que marcaron el siglo XX, la empresa se ha mantenido en el candelero.  De hecho, en 1935, en los mismos albores de la Segunda Guerra Mundial, Henry Jullien trasladó sus talleres a la localidad de Lons-le-Saunier, donde se mantienen hasta hoy.

Henry Jullien, fundador de la marca. Foto tomada de la web de la empresa.

En 1940, ya en plena guerra, Pierre Jullien asumió la dirección de la empresa y siguió los mismos lineamientos que el fundador, con la finalidad de seguir haciendo gafas premium, sin importarle las adversidades que se producía en un mundo enfrascado en un conflicto armado.

Bajo la dirección e Pierre Jullien, la empresa se mantuvo hasta 1978, año en que se produjo la muerte dl ejecutivo. Entonces, sus sobrinos Pierre, Jacques y Hugues tomaron el testigo, y convirtieron a la empresa en una marca que, en 1985, empezó a dirigir sus campañas publicitarias hacia el consumidor final.

Aquel cambio de estrategia llevó a la marca a otro nivel, tanto así que, en 1990, construyó una fábrica de 4.400 metros cuadrados. De forma paralela, la marca Henry Jullien arrancó con su desarrollo internacional.

En 2017, el grupo L’Amy compró la empresa Henry Jullien con el objetivo de impulsar un centro de producción de materiales y tratamientos excepcionales. Cada gafa de Henry Jullien está diseñada, fabricada y ensamblado a mano siguiendo un proceso muy estricto, que requiere cuatro meses de trabajo.

El grupo L’Amy pasó por momento difíciles en los últimos años, aunque su situación se aclaró el pasado noviembre, cuando pasó ser parte de Groupe L’Amy Luxe, una compañía de reciente creación está participada, en un 50%, por el grupo estadounidense Madaluxe, especializado en la distribución de marcas de lujo.