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De la cita previa a la monetización del servicio: las cosas buenas de la covid

El 75% de los padres encuestados afirma revisar la visión de sus hijos de manera periódica. FOTO: Unsplash

Este artículo forma parte del Cuaderno de la Óptica, Salud Visual y Audiología titulado Cifras y hechos clave para la óptica post-covid.

Dicen que todo pasa por algo y por cada cosa mala que sucede, algo bueno viene. La frase puede aplicarse en muchos ámbitos y en variadas circunstancias, pero a la óptica le calza a la perfección.

Todo hay que decirlo: es verdad que las ópticas han padecido los rigores de la pandemia de la covid-19 a lo largo del 2020 y en lo que va de 2021. Pero, lo que también resulta ser cierto es que el sector, por fin, ha logrado introducir en buena parte de la población que, para ir a una óptica, se debe solicitar la cita previa; y no solo eso, sino que hay que pagar por el servicio que dispensa el óptico-optometrista.

Así, en estos tiempos convulsos, la cita previa (un pleonasmo en toda regla) se ha convertido en uno de los hechos positivos que ha dejado la crisis sanitaria y que, de una forma u otra manera, ha contribuido a dinamizar al sector.

La cita previa (un pleonasmo en toda regla) se ha convertido en uno de los hechos positivos que ha dejado la crisis sanitaria

“Antes de la pandemia, la gente iba de una óptica a otra buscando el precio más bajo; ahora, con la cita previa, la mayoría no piensa tanto en ello”, ha explicado un óptico-optometrista independiente a Modaengafas.com.

En efecto, desde la consolidación de la cita previa, el precio medio de los encargos ha subido, ya que estamos atravesando por un momento en que “el usuario ya viene a la óptica a tiro hecho”, ha remarcado Lluís Bielsa, director técnico de Bielsa Optics, que puso en marcha este sistema hace 20 años, en su establecimiento situado en el barrio de Horta, en Barcelona.

La cita previa no es algo nuevo en el sector. En Josa Optics, también en Barcelona, ya trabajaban con este sistema antes de la pandemia de la covid-19, aunque sabiendo que no terminaba de calar en el ciudadano de a pie; algunos usuarios, por no decir la mayoría, seguían entrando en los establecimientos del grupo para demandar una atención inmediata, costumbre que, en las actuales circunstancias, parece desterrada al pasado.

En Josa Optics ya aplicaban el sistema de cita previa antes de la pandemia. FOTO: Modaengafas.com

“Con la pandemia, el sistema de cita previa, que antes no era tan preciado por todas las empresas del sector, se ha puesto en valor”, ha explicado Miquel Josa, uno de los directivos de Josa Optics.

IMAGEN DEL ÓPTICO

Lo de poner en valor la cita previa ya es un avance. Pero lo mismo ha sucedido con otros servicios que se dispensan en las ópticas, y que después de todo lo ocurrido, ya son tenidos muy en cuenta por los usuarios.

En este contexto, Epifanio Ruiz, director y propietario de la Óptica Ruiz Campos, localizada en Don Benito, provincia de Badajoz, ha asegurado que la imagen de los ópticos-optometristas ha mejorado en la sociedad, lo que, de cierta forma, ha normalizado el cobro de los servicios en las ópticas.

“El cobro de los servicios ópticos ha venido para quedarse, lo que significa que el público está valorando nuestro trabajo”, ha dicho Ruiz.

En la a Óptica Ruiz Campos, el coste del servicio tiene 35 euros, mientras que en la de Lluís Bielsa, la cifra llega a 40 euros. Ese, más o menos, es el baremo del precio de los servicios de las ópticas en España.

Los servicios ópticos representaron el 5,9 % de las ventas totales del sector óptico en 2018, el 6,1 % en 2019 y el 6,3 % en 2020, según los datos del último Libro Blanco de la Visón. En concreto, los servicios ópticos generaron una cifra de negocio de 108,1 millones de euros en 2018; un año después, la facturación alcanzó los 113,1 millones de euros.

En 2020, los servicios generaron unos ingresos de 95,4 millones de euros al sector, lo que representa un descenso del 15,6% respecto al año anterior. Sin embargo, se debe tomar en cuenta que esa contracción se produjo en el contexto de la pandemia de la covid-19 (la facturación del sector se redujo un 18%, hasta los 1.525,5 millones de euros en 2020, según el Libro Blanco).

Sin embargo, no todo lo que reluce es oro. En el Libro Blanco se explica que el grupo de servicios ópticos aglutina las ventas de audiología.

Desde la consolidación de la cita previa, el precio medio de los encargos ha subido

¿Y qué es lo que sucede con esto? Que el 75% de los servicios ópticos lo genera la audiología, y un 10% los servicios profesionales, lo que quiere decir que solo 9,5 millones de euros fueron generados por exámenes optométricos, terapia visual, telediagnóstico; el 15% restante se produce por las ventas de otros productos complementarios o reparaciones (cordones, tornillos, fundas, estuches, ajustes de gafas, etc.).

Con todo, queda la esperanza es que aquella cifra hoy se antoja tan baja vaya subiendo con el paso de los años y que, de manera paralela, impulse la facturación de las ópticas porque, como dice Lluís Bielsa, “la venta tiene que ser la consecuencia directa de un buen servicio”.