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¿Cómo influye la hiperemia en el abandono de los tratamientos contra el glaucoma?

Ojo afectado por el glaucoma.
Ojo afectado por el glaucoma.

Bausch+Lomb, junto con la Glaucoma Research Foundation (GRF), ha divulgado los resultados de una encuesta sobre el impacto que la hiperemia puede tener en el tratamiento de las personas afectadas por el glaucoma.

Para las personas con glaucoma, la adherencia a un régimen de tratamiento es fundamental para controlar su afección y controlar la presión intraocular, lo que ayuda a retrasar la progresión de la enfermedad.

Ciertos tratamientos para el glaucoma pueden provocar hiperemia debido a un aumento del flujo sanguíneo en los vasos en la superficie del ojo. Y, dado que la hiperemia es el efecto secundario documentado más común, algunos pacientes con glaucoma suspenden u omiten la medicación, lo que puede tener implicaciones para el tratamiento a largo plazo y, obviamente, en la salud ocular del afectado.

Ciertos tratamientos para el glaucoma pueden provocar hiperemia por el aumento del flujo sanguíneo en el ojo

“Los resultados de la encuesta demostraron que el coste emocional de la hiperemia es alto, con el 71% de los participantes sintiéndose cohibidos y el 55% sintiéndose avergonzados por sus ojos rojos”, ha explicado Joe Gordon, presidente de Bausch+Lomb en Estados Unidos.

La encuesta incluyó a 101 adultos, de 18 años o más en los Estados Unidos, que tenían glaucoma y habían experimentado hiperemia como resultado de su tratamiento.

De hecho, en la encuesta encontró que pocos pacientes conocen la hiperemia cuando comienzan el tratamiento, y ​​el 61% informó que solo se dieron cuenta de la afección después de experimentarla.

Hay cierto estigma social asociado contras las personas con ojos rojos, según algunos de los encuestados

Además, casi la mitad (43 de 101) de los encuestados informó que habló con el médico sobre cambiar su tratamiento para el glaucoma como resultado de la hiperemia, y 12 de 101 omitieron dosis o dejaron de usar sus gotas oftálmicas recetadas.

Aproximadamente, 66 de 101 participantes informaron sentirse más seguros cuando sus ojos no estaban rojos. En este contexto, los encuestados también indicaron que hay cierto estigma social asociado contras las personas con ojos rojos. De hecho, uno de cada 10 pacientes interrumpió su tratamiento en determinadas circunstancias sociales o profesionales y 41 de 101 notaron preocupaciones acerca de experimentar interacciones sociales negativas.

“Estos hallazgos se basan en evidencia anterior de que la hiperemia representa un desafío para las personas con glaucoma y arroja luz sobre cómo la afección puede afectar no solo la forma en que tratan su glaucoma, sino también la forma en que viven sus vidas”, ha dicho Andrew Iwach, presidente de la junta de GRF.